Año 419

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Última actualización el Domingo, 06 Noviembre 2016
  • 2ª sublevación del emperador Máximo en Hispania (podría tratarse de otro usurpador con el mismo nombre) (jul 419 – feb 421).
  • Después de que Valia haya hecho la 1ª parte del trabajo, llega a Hispania el general Asterio al frente de un poderoso ejército imperial sin federados godos, el cargo de “comes Hipanorum” y la misión de recuperar las tierras ocupadas por los bárbaros y de acabar con la sublevación del usurpador Máximo.
  • Gunderico se proclama rey de los vándalos y los alanos (419-28), pero el rey de los suevos Hermerico ocupa con su ejército los montes Nervasos (en El Bierzo; León) que según lo pactado en 411 pertenecen a los vándalos asdingos y Gunderico lo sitia aquí, pero es derrotado por el ejército imperial llegado en ayuda de los suevos al mando del conde (comes Hispanorum) Asterio, que le obliga a replegarse al S, a Braga, donde espera Maurocelo, vicario de Mérida (gobernador civil de la Diócesis de las Hispanias), al frente de otro ejército, probablemente local. Hostigado por ambos, Gunderico traslada a su pueblo a la Bética (donde ya están los vándalos silingos supervivientes) como federado del Imperio (419-29), abandonando la Gallecia a los suevos, bastante pacificados y aliados fieles del Imperio. Los suevos ocupan la hasta ahora (411-19) capital de Gunderico, Castrum Gunterici (hoy Castrocontrigo; León).
  • Cerca de Tarragona un presbítero llamado Frontón, funda un monasterio, se hace pasar por priscilianista para descubrirlos y acusa a familiares del conde Asterio y a otros nobles y obispos de la Tarraconense de priscilianismo.
  • Después de su victoria, Asterio regresa a Tarragona, la capital romana de Hispania, para defender a sus familiares acusados de herejes y se celebra el I Concilio de Tarragona, que absuelve a los acusados de priscilianismo y manda destruir las pruebas para evitar que sean juzgados de nuevo: el obispo de Tarragona Ticià (417-20) es el 1º en intitularse metropolitano.
  • En su ansia de justicia el monje Frontón se dirige al obispo metropolitano Patroclo de Arlés (412-26) (probable instigador de los libros que Consencio escribió para Frontón y que este año pierde poder al ser elevados a metropolitanos los obispos de Narbona y Viena por el nuevo papa Bonifacio I: 28 dic 418 – 4 set 422), quien llega a convocar (ilegalmente, pues no tiene autoridad sobre los obispos hispanos) un concilio en Baeterrae (hoy Béziers), donde deberán reunirse todos los implicados. Luego Frontón marcha a Menorca a informar a Consencio, quien escribe su epístola nº 11 a San Agustín en la que le relata los descubrimientos de Frontón sobre los priscilianistas de la Tarraconense (en ella aparece por 1ª vez Lleida como sede episcopal y su obispo Sagiti, priscilianista que lo disimula): San Agustín le contesta en su “Contra mendacium” (“Contra la mentira”) que no es lícito mentir sobre la propia fe para descubrir herejes, aunque elogia su estilo y su talento y loa su empeño y su celo en descubrir priscilianistas.
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